2.1.3 Trabajo infantil

El trabajo infantil en África Occidental se ha convertido en un problema muy grave dentro del sector cacaotero, y ante la preocupación expresada por los consumidores, la industria y los gobiernos de los países implicados se han visto obligados a tomar medidas destinadas a erradicarlo. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo infantil como “una violación de los derechos humanos fundamentales y se ha demostrado que obstaculiza el desarrollo de los niños, pudiendo provocar daños físicos o psicológicos de por vida”. 

El trabajo infantil puede dividirse en tres categorías distintas:

  • Trabajos ligeros: el niño ayuda en una explotación familiar de cacao; el trabajo no es peligroso; no interfiere con la educación del niño; y debe realizarse bajo la supervisión de un adulto;
  • Trabajo infantil: el Convenio 138 de la OIT fija en 15 años la edad mínima para que un niño pueda trabajar;
  • Peores formas de trabajo infantil: el Convenio 182 de la OIT prohíbe el trabajo forzado (trata/esclavitud) y protege a los menores de 18 años de realizar trabajos peligrosos.

En la producción de cacao, las peores formas de trabajo infantil se definen como: 

  1. desbroce de terrenos,
  2. transporte de cargas pesadas,
  3. exposición a pesticidas,
  4. uso de herramientas afiladas,
  5. largas jornadas laborales,
  6. trabajo nocturno.

Durante la campaña cacaotera 2018/2019, el National Opinion Research Centre (NORC) llevó a cabo una encuesta para evaluar las prácticas de trabajo infantil en las regiones productoras de cacao de Costa de Marfil y Ghana. El estudio también pretendía comparar, en la medida de lo posible, los hallazgos de encuestas anteriores realizadas durante las campañas 2008/2009 y 2013/2014 por la Universidad de Tulane, pero la comparación se vio dificultada por diferencias de metodología. Algunas de las principales conclusiones del Informe NORC (2020) [1], sobre todo relativas al uso de plaguicidas, se resumen a continuación [2]:

  • Aproximadamente 1,56 millones de niños trabajaban en la producción de cacao; de ellos, se calcula que el 95% (1,48 millones de niños) realizaban algún tipo de trabajo infantil peligroso.
  • Entre todos los hogares cacaoteros, el porcentaje de niños de 5 a 17 años que trabajan en el cacao ha aumentado en la última década, pasando del 31% en 2008/2009 al 45% en 2018/2019 (en Côte d’Ivoire aumentó del 23% al 38% y en Ghana del 44% al 55%).
  • La proporción de niños implicados en el trabajo infantil relacionado con el cacao o en el trabajo infantil peligroso resulta sistemáticamente superior en Ghana que en Côte d’Ivoire.
  • En los hogares dedicados al cultivo de cacao, aunque no en todos los hogares agrícolas de las zonas cacaoteras, la prevalencia del trabajo infantil y del trabajo infantil peligroso se ha mantenido estable desde 2013/2014 en ambos países.
  • De los niños de 5 a 17 años de hogares agrícolas en regiones cacaoteras, el 45% trabajaba en la producción de cacao (el 38% en Côte d’Ivoire y el 55% en Ghana).
  • El 43% de los niños de entre 5 y 17 años realizaban trabajos peligrosos en la producción de cacao (el 37% en Côte d’Ivoire y el 51% en Ghana).
  • Entre los niños que trabajan en el cacao, la proporción no expuesta a ningún peligro ha aumentado del 4% en 2008/2009 al 11% en 2018/2019, pero la proporción de niños que trabajan en el cacao realizando cuatro o más tipos de tareas peligrosas ha aumentado del 7% en 2008/2009 al 22% en 2018/2019.
  • La exposición de los niños a los productos agroquímicos, que aumentó en su conjunto del 5% al 24%, estuvo vinculada con mayor frecuencia al acarreo de agua para fumigar y a la presencia en la explotación durante o después de la fumigación. La proporción de niños que aplican directamente productos agroquímicos aumentó en un 50%, pero a un nivel inferior (pasando del 4% al 8%).

La industria cacaotera ha respondido a la crisis del trabajo infantil en el cacao a través del ‘Paquete de Intervención de la Industria’ dirigido por la WCF, que pretende identificar, supervisar y apoyar a los hogares con niños vulnerables en ciertas comunidades a través de la sensibilización, la mejora de la infraestructura educativa, la formación de comités de protección de la comunidad y programas de apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres. Las conclusiones de un segundo estudio de NORC publicado en 2020 [3] muestran algunas mejoras, pero es esencial mantener el compromiso de las partes interesadas.

La International Cocoa Initiative (ICI) desarrolló un CLMRS (Sistema de Seguimiento y Remediación del Trabajo Infantil) específico para el cacao, con el fin de establecer una serie de indicadores clave sobre el trabajo infantil y realizar un seguimiento de los avances en el sector; varios socios del sector cacaotero han adoptado este sistema. Muchos programas de certificación (por ejemplo, Rainforest Alliance y Comercio Justo) también intentan abordar esta cuestión, e incluyen criterios de certificación del trabajo infantil entre sus requisitos sociales. El ‘Chocolate Scorecard’ [4], que ofrece un resumen anual de los resultados de las empresas en relación con varios criterios de sostenibilidad, incluye una sección sobre trabajo infantil (y el uso de agroquímicos como tema aparte).

En un blog publicado recientemente por la WCF [6], el autor sugiere que el trabajo infantil no se produce en un vacío social, sino que es sintomático de un conjunto mucho más amplio de cuestiones relacionadas con el bienestar infantil y que éstas deben tenerse en cuenta si se quiere resolver el problema.
 

Un ejemplo de material de sensibilización para prevenir/reducir la exposición de los niños a los plaguicidas; elaborado por la FAO y la OIT (2015)
Un ejemplo de material de sensibilización para prevenir/reducir la exposición de los niños a los plaguicidas; elaborado por la FAO y la OIT (2015) [6]