Prólogo

A principios de este siglo, tanto la Unión Europea (UE) como Japón modificaron y aplicaron su legislación en materia de Normas Sanitarias y Fitosanitarias (MSF), respondiendo así ante la preocupación pública por la seguridad alimentaria. A partir del 1 de septiembre de 2008, la UE amplió las normas aplicadas a los cultivos internos para abarcar también los cultivos básicos importados, entre ellos el cacao. La primera edición de esta Guía tuvo como objetivo explicar a los productores cómo los plaguicidas utilizados en las explotaciones o en los almacenes podrían ser rastreados durante las evaluaciones de la calidad del cacao importado por la UE y por otros países. Sin duda, la atención se ha centrado, como consecuencia, en la producción de cultivos en general y en las prácticas de gestión de plagas en particular. Otros temas también han llamado la atención del público, entre los que destacan el empleo de mano de obra infantil en la producción y, sobre todo durante los últimos años, la inclusión del cacao en las listas de productos básicos relacionados con la deforestación.

Parece muy fácil permitir que los “plaguicidas” se conviertan en chivo expiatorio, cuando existen también otras amenazas medioambientales y sociales, como son las motosierras y la pobreza. Nos resulta fácil, por ejemplo, instar a los lectores a que prohíban la participación de los niños en la aplicación de los plaguicidas: algo que puede parecer obvio a los responsables políticos y sus electores en los países consumidores, pero menos obvio en las comunidades empobrecidas que son las que cultivan el cacao. Asimismo, los chocolates ecológicos se han hecho populares, pero cuando la producción de cacao es “ecológica por defecto”, sin insumos costosos y con una productividad muy baja (digamos <500 kg/ha.), el cultivo puede convertirse en un motor de la deforestación. En el momento de redactar esta 4ª edición, parece que los temas medioambientales van asumiendo mayor importancia, y que lo seguirán haciendo durante los próximos años. No entra dentro del ámbito de esta guía estudiar en detalle el cambio climático, salvo para sugerir que las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y el uso eficiente de la tierra, incluida la reforestación, pueden contribuir de forma significativa a mitigar las amenazas.

Los problemas provocados por las plagas de insectos y las enfermedades siguen limitando de forma notable la producción de cacao. Sin embargo, la normativa sobre plaguicidas (incluidos los procesos de revisión iniciados bajo las directivas 91/414/CEE y 396/2005/CE de la UE, seguidas de directivas posteriores) ha producido beneficios reales “sobre el terreno”. Lejos de ser el “desastre potencial para los cacaocultores” pronosticado por algunos, la retirada efectiva del mercado de algunos de los plaguicidas más peligrosos ha sido beneficiosa para la comunidad cacaotera y otras comunidades rurales. Entre los productos que se señalaron como causa grave de enfermedades figuran: los ciclodienos (alta toxicidad, elevada persistencia), los fungicidas mercuriales y muchos de los insecticidas organofosforados (OF) y carbamatos más peligrosos, que seguían utilizándose a principios de este siglo.

No obstante, el cacao – al igual que otros cultivos tropicales – sigue sufriendo los ataques de insectos, enfermedades y otras plagas que deben controlarse de forma eficaz y segura. El empleo de plaguicidas, y los residuos que pueden generar en los cultivos, es un tema que se puede “vigilar” y mitigar: a través de las normas MSF, los Límites Máximos de Residuos (LMR) y la aplicación de las BPA. Los informes sobre la presencia excesiva de residuos siguen suscitando cierta preocupación, pero los gestores de la cadena de suministro deben ser conscientes también de las preocupaciones y las limitaciones de los propios cacaocultores. Por ejemplo, ante el riesgo de podredumbre negra provocada por Phytophthora megakarya en las zonas más húmedas de África Central y Occidental, se aplican tratamientos justo antes de la recolección, dando lugar a niveles elevados de residuos en los granos de cacao. Desde el punto de vista del cacaocultor, las pérdidas potenciales de cosecha – superiores al 80% - justifican estas prácticas, que se consideran racionales, aunque costosas. Cuando la fumigación con plaguicidas se aplica mal, se selecciona mal o se programa mal, se crea una situación en la que todos pierden; por esta razón se abordan aquí tanto las técnicas de aplicación como los propios productos.

Últimamente, los defensores del medio ambiente parecen haberse centrado en temas tales como los insecticidas que dañan a los polinizadores, y los herbicidas (a veces pasando por alto los daños reales, por enfocar sólo las preocupaciones populares): pero ¿qué debería recomendarse, basándose en la evidencia disponible? Nuestro enfoque general es el Manejo Integrado de Plagas (MIP), pero ¿cuál es la mejor manera de aplicar y certificar las BPA? 

El propósito de este manual es el de explicar los conceptos y proporcionar una orientación práctica:

  1. En los dos primeros capítulos, estudiamos el contexto más amplio del cacao y de las sociedades que lo cultivan, con el fin de definir mejor los términos “sostenibilidad” y “MIP”: al hacerlo, esperamos definir lo que el “pacto verde” y representaciones similares podrían significar en la práctica.
  2. En el capítulo 3 se resumen los sistemas más importantes de formulación de políticas y certificación. Los capítulos 4 a 6 serán de especial interés para los formadores y profesionales que busquen más información de fondo sobre la ciencia de los plaguicidas, incluidas las cuestiones técnicas, sobre todo en relación con el cultivo del cacao.
  3. Por último, proponemos una “hoja de ruta” para el establecimiento de buenas prácticas de manejo de plagas, de almacenamiento y de distribución del cacao a granel. En el Capítulo 7 se ofrece un resumen de las buenas prácticas agrícolas de cultivo, y en el Capítulo 8 se estudian los problemas relacionados con el secado y el almacenamiento. En el Capítulo 9 se formulan recomendaciones finales sobre el uso de plaguicidas, y en los Apéndices se incluyen diversos términos y listas de los principales plaguicidas.

Nuestro enfoque, al igual que en ediciones anteriores, pretende ofrecer: 

  • (a) una visión general concisa de las cuestiones técnicas, con “problemas y soluciones”;
  • (b) un énfasis en aspectos prácticos;
  • (c) una referencia específica a los compuestos que se utilizan o pueden utilizarse en el cacao, pero sin nombrar ni recomendar productos comerciales individuales ;
  • (d) un énfasis en las necesidades de los pequeños cacaocultores; y
  • (e) enlaces a recursos de Internet y de otro tipo, incluidas listas con la calificación de los ingredientes activos clave (Apéndice 4), que deberían actualizarse periódicamente.

 El último punto es importante y se anima a los lectores a visitar el sitio de la ICCO: www.icco.org/SPS/.

Aunque el manual sigue siendo un “documento dinámico”, nuestra intención es la de aumentar su impacto traduciéndolo a otros idiomas de los países productores de cacao. Reiteramos que se trata de un documento meramente orientativo, redactado en un espíritu de creative commons y que carece de valor jurídico.