3.3.1 Directiva 2009/128/CE sobre el Uso Sostenible
El MIP también figura como requisito en la Directiva de la Comisión Europea sobre el Uso Sostenible de los Plaguicidas. En 2009, el Parlamento Europeo estableció un marco de acción comunitaria para la creación de: “planes de acción nacionales para fijar objetivos cuantitativos, metas, medidas, calendarios e indicadores, con objeto de reducir los riesgos y los efectos de la utilización de plaguicidas en la salud humana y en el medio ambiente, y para fomentar el desarrollo y la introducción de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos con objeto de reducir en la medida de lo posible la dependencia del uso de plaguicidas. Los Estados miembros deben supervisar la utilización de los productos fitosanitarios que contengan sustancias activas especialmente preocupantes y establecer calendarios y objetivos para reducir su utilización, en particular cuando sea una forma adecuada de alcanzar los objetivos de reducción del riesgo. Los planes de acción nacionales deben coordinarse con planes de aplicación de otros actos legislativos comunitarios pertinentes y pueden utilizarse para agrupar objetivos propuestos en virtud de otros actos legislativos comunitarios relativos a los plaguicidas”.
Bajo la Directiva sobre Uso Sostenible, a partir de 2014 el empleo de plaguicidas en los países de la UE deberá cumplir siempre con los principios generales del MIP. Los Estados miembros están ahora obligados a aplicar una verdadera “integración”: es decir, establecer una combinación óptima de técnicas de manejo de plagas que incluya:
- Métodos culturales, tales como: atención a las posibles plantas hospedadoras alternativas de la plaga, eliminación y quema de las partes enfermas de la planta, poda, eliminación de las mazorcas infectadas/infestadas y recolección completa periódica.
- Selección clonal y otros métodos genéticos que confieren resistencia a las plagas; se trata de medidas a largo plazo (gran parte de la investigación que se lleva a cabo actualmente no se aplicará a nivel del cacaotal hasta dentro de varios años).
- Conservación y/o manipulación de agentes biológicos (por ejemplo, bioplaguicidas e insectos depredadores como las hormigas).
- Aplicación de plaguicidas químicos, pero sólo sobre la base de un uso racional y responsable.
¿Cuál es la mejor forma de implantar el MIP en los países productores de cacao? En un artículo reciente [1], el Dr. Rob Jacobson sugería una serie de mensajes clave tanto para los responsables políticos como para los profesionales, entre ellos:
- No subestime la complejidad del MIP
- Contar con la ayuda de profesionales experimentados
- Aplicar plazos de ejecución razonables
- La formación es imprescindible
- Comprender el cultivo y tener presentes las expectativas de los clientes en cuanto a calidad y coste
- Proporcionar recursos adecuados para que la I+D desarrolle medidas de control alternativas
- Centrarse en plaguicidas específicos que seguirán siendo necesarios
- Incluir “redes de seguridad” en forma de segundas líneas de defensa contra plagas clave
- Nunca bajar la guardia – siempre hay que estar preparado para el siguiente reto.