6.4.3 Funcionamiento y calibración

En el caso de las motofumigadoras, la recogida del producto pulverizado en una corriente de aire es casi imposible; la simple medición del caudal de líquido por el tubo más allá del restrictor siempre dará lugar a una subestimación considerable (a menudo >30%) del caudal operativo, ya que no hay presión del tanque ni “efecto de succión” en la boquilla de doble salida. El caudal también puede variar de forma notable con el ángulo al que se dirige el tubo de la boquilla (por ejemplo, hacia arriba en árboles, u horizontalmente en cultivos herbáceos). Por lo tanto, la presurización del tanque puede resultar inadecuada para obtener un caudal constante, por lo que conviene seleccionar fumigadoras de bomba independiente. Para una calibración precisa, se recomienda el siguiente procedimiento:

  1. Colocar la fumigadora sobre una superficie horizontal firme y anotar (o marcar) un nivel en la mitad superior del tanque;
  2. asegurarse de que el grifo está cerrado; llenar el depósito con agua limpia (o sin producto) hasta el nivel de referencia;
  3. arrancar el motor y operar a la velocidad normal (a pleno rendimiento);
  4. fumigar de la forma habitual, con la boquilla dirigida a una altura y ángulo de trabajo típicos (sobre el propio cultivo si es posible), durante un tiempo medido (normalmente 2 minutos);
  5. apagar el motor y colocar la fumigadora sobre la misma superficie horizontal que en (1);
  6. con un cilindro graduado, medir cuidadosamente la cantidad de agua necesaria para rellenar el tanque hasta la marca de referencia;
  7. calcular el caudal F = volumen/tiempo (por ejemplo, 700 ml en 2 minutos = 350 ml/min).

El volumen del dosel de árboles y arbustos puede variar de forma notable entre explotaciones en distintas fases de desarrollo. Por eso, sirven de poco las tasas volumétricas únicas para la aplicación y la cantidad de plaguicida (las tasas de mezcla recomendadas para los plaguicidas químicos suelen expresarse, por lo tanto, como concentración o proporción en lugar de por hectárea). La pulverización puede limitarse a una sola hilera y el volumen por árbol puede calcularse en función del tiempo necesario para proyectar la pulverización a todos los lados del árbol. Debe darse tiempo suficiente para que el volumen de aire de cada árbol sea sustituido por el aire que transporta las gotas de pulverización.

Se han estudiado distintas formas de mejorar el proceso de transferencia de dosis con motofumigadoras mediante la evaluación de la eficacia de pulverización al objetivo [1]. Se examinaron dos técnicas de pulverización, en cada hilera y en hileras alternas, con distintas TVA. La deposición comparativa sobre objetivos biológicos clave, como las mazorcas de cacao, se midió mediante una técnica espectrofotométrica con dos colorantes alimentarios comerciales para los distintos regímenes de aplicación. Según este estudio, la pulverización resulta más eficaz cuando los operadores reducen los caudales pero fumigan a lo largo de cada hilera, consiguiendo así una cobertura más uniforme. Según este estudio, la pulverización resulta más eficaz cuando los operadores reducen los caudales pero fumigan a lo largo de cada hilera, consiguiendo así una cobertura más uniforme. Sin embargo, la mayor ventaja es la mejora de la eficacia de la fumigación gracias a la mayor uniformidad de deposición. Esto significa que hay una mayor probabilidad de conseguir un control eficaz de las poblaciones de plagas y, por lo tanto, un aumento de la productividad y de la calidad.

[1] Jessop NH, Awudzi G, Bateman RP (2010). How best to spray cocoa with motorised mistblowers? Aspects of Applied Biology, 99: 191-196. https://www.researchgate.net/publication/255611018_Motorised_mistblowers_their_performance_and_rationale_in_developing_countries