6.3.2 Necesidad de normas sobre boquillas en las zonas cacaoteras
Desgraciadamente, muchos pulverizadores/fumigadoras manuales empleados por pequeños cacaocultores en todo el mundo sólo vienen provistos de boquillas de cono variable, y pocos cacaocultores saben qué configuración utilizar. Cuando se enroscan hasta su ajuste mínimo (es decir, una pulverización muy fina), producen una pulverización “de cono hueco”, comparable en calidad a la producida por las boquillas de cono estándar de geometría fija. Sin embargo, incluso desenroscando ligeramente la cubierta exterior para producir un chorro de pulverización (como se hace habitualmente cuando se intenta tratar ramas altas de cultivos arbóreos) se produce un aumento espectacular del tamaño de las gotas [1].
La calidad de la pulverización es importante: en cuanto al volumen, resulta más eficaz producir un gran número de gotas pequeñas que un número relativamente pequeño de gotas grandes. Es muy probable que estas gotas más grandes se desprendan de las hojas, caigan al suelo (“escorrentía” o exo-deriva) y se desperdicien. Este es un factor que contribuye a una eficacia escasa o variable.
El gráfico que figura a continuación ilustra la enorme variabilidad de las boquillas de cono hueco ajustable: con una muestra de tres boquillas, tomadas en zonas cacaoteras. Las mediciones se realizaron a una presión relativamente alta (500 kPa) para emular la práctica de los cacaocultores cuando intentan conseguir una pulverización muy fina o un largo alcance en modo “chorro”. No sólo hay un aumento de 2 a 5 veces en el diámetro medio volumétrico (DMV) [2], sino que también hay una variación del 60-80% en el caudal.
Salida (L min-1) y características de pulverización de tres boquillas de cono variable, utilizadas en diferentes zonas cacaoteras, empleándose agua con un tensioactivo a 500 kPa. (Nota: se requiere un número distinto de rotaciones para pasar de la configuración de cono lleno [mínimo] a la de chorro de líquido máximo). La calidad de la pulverización se expresa en términos del DVM medido (rombos) con los percentiles del 10% y 90% en volumen (D[v,0.1] y D[v,0.9] como barras).
De ello se deduce que la calibración exacta es imposible con boquillas de cono variable. Obviamente, con estos equipos no es posible obtener recomendaciones fiables sobre la dosificación efectiva.
En los últimos 30 años se han invertido millones de dólares en todo el mundo para mejorar el diseño de las boquillas, y se han establecido varias normas internacionales para las boquillas hidráulicas, como las que definen su ajuste a los portaboquillas (ISO 8169: 1984). Se ha trabajado en el desarrollo de una “boquilla cacaotera” de geometría fija mediante la evaluación de los ajustes adecuados de la boquilla para aumentar la deposición del producto sobre mazorcas u otros objetivos relativamente estrechos, como ramas [3]. Se puede conseguir un cono estrecho de pulverización fina utilizando combinaciones de boquilla de disco y núcleo en las que una placa de disco relativamente pequeña se “sobrecarga” con una placa de remolino sobredimensionada (comparado con el valor de 80 normalmente indicado por el fabricante. En ensayos controlados, se ha demostrado que combinaciones de ajuste como D1.5-25 (o D3-45 si el bloqueo se percibe como problema) mejoran en gran medida la eficacia de transferencia de la dosis de fungicidas de contacto para enfermedades de la mazorca del cacao como Phytophthora spp. y Moniliophthora roreri. Las pruebas de validación han sido variables, obteniéndose buenos resultados con los cacaocultores (que desean ahorrar en la factura de los fungicidas), pero dificultades con los operarios acostumbrados a pulverizar “hasta la escorrentía”: con esta idea en mente, la técnica sólo sirvió para ralentizar el procedimiento, ya que el operario esperaba a que se produjera la escorrentía.
Esta tecnología tiene un valor limitado si no va acompañada de cursillos de formación, haciendo hincapié en la eficacia de transferencia de la dosis y en el ahorro a la hora de comprar plaguicidas. Por desgracia, en muchas zonas cacaoteras también puede resultar difícil encontrar equipos que cumplan los requisitos básicos de pulverización, como portaboquillas conformes con la norma ISO 8169, por lo que los agricultores no pueden beneficiarse de la I+D descrita anteriormente.