6.3 Fumigadoras y boquillas hidráulicas (manuales)
Las boquillas hidráulicas siguen siendo el método más utilizado para la aplicación de plaguicidas químicos. Se acoplan a una amplia gama de sistemas de pulverización, entre ellos los pulverizadores manuales “trombón” más básicos, los pulverizadores de mochila con palanca lateral, y los pulverizadores a presión (diseñados originalmente para el control de vectores, pero utilizados por algunos cacaocultores), como se muestra a continuación:
Se ilustran dos modelos habituales de pulverizador/fumigadora manual de mochila con palanca lateral: en
- (i) la mezcla se bombea desde el tanque mediante un diafragma, mientras que en
- (ii) se emplea un mecanismo de pistón/émbolo; ambos modelos requieren dos válvulas.
La “pulsación” (variaciones de presión durante el bombeo) se minimiza con una cámara de presión montada internamente (a menudo como parte del mecanismo de la bomba) o bien fuera del depósito principal, y algunas fumigadoras cuentan con un mecanismo de control de la presión montado en el depósito o en la lanza de pulverización. Los filtros situados bajo la tapa del depósito suelen ser bastante gruesos, por lo que los agricultores deben utilizar siempre agua limpia para evitar la obstrucción de los filtros más finos situados junto a las puntas de las boquillas.
El pulverizador a presión se llena (pero no del todo) con la mezcla de agua y plaguicida, y después se incrementa la presión hasta 600 kPa o más, antes de situarlo en la espalda y comenzar a fumigar. Esto tiene la ventaja de dejar ambas manos libres para manejar la lanza; sin embargo, a menos que se instale un dispositivo regulador de presión, la presión y el caudal en la boquilla van disminuyendo poco a poco, y hace falta incrementar de nuevo la presión del pulverizador.
Además, y sobre todo en Asia, se va extendiendo el empleo de pulverizadores hidraúlicos motorizados, en los que la energía proporcionada por el accionamiento manual de la palanca lateral se sustituye por una bomba eléctrica o incluso un motor de 2 tiempos. Es importante no confundir estos pulverizadores hidráulicos motorizados con las motofumigadoras (abajo). Mientras que estas últimas pueden utilizarse para reducir el caudal, los pulverizadores hidráulicos motorizados suelen estar equipados con boquillas múltiples o de caudal muy elevado, por lo que existe el peligro de aumentar la TVA en comparación con la pulverización manual. Al comprar este tipo de equipos de pulverización, es importante comprobar el intervalo de caudal y validarlo mediante la calibración.
La distribución del producto aplicado mediante una lanza depende en gran medida de la habilidad del operario para mantener un bombeo y una velocidad de marcha constantes y dirigir la boquilla hacia las zonas objetivo (mazorcas, follaje, ramas, etc., en función de la plaga).
La FAO ha elaborado una serie de directrices sobre normas mínimas de equipamiento [1] para las fumigadoras manuales, que incluyen diversos aspectos relacionados con el peso, la durabilidad, las fugas, la facilidad de limpieza y mantenimiento, los manuales de instrucciones, etc.
Las directrices destacan de forma específica la responsabilidad del fabricante del equipo a la hora de cumplir con los requisitos para las fumigadoras suministradas:
- “Las boquillas suministradas o recomendadas para una fumigadora deben fabricarse según las normas internacionales (ISO) [2].
- “El fabricante de la fumigadora debe incluir en el manual de la fumigadora información sobre: los caudales de las boquillas, patrones de pulverización característicos y ángulos de pulverización …”