4.5.4 Plaguicidas para plagas vertebradas

Se han registrado diversas plagas de vertebrados, desde elefantes hasta pequeños roedores y aves, como plagas del cacao [1]. Cabe destacar que los vertebrados son los responsables de la mayor parte de la siembra natural de semillas de cacao; el kinkajú brasileño (Potos flavus), por ejemplo, se asocia específicamente con el cacao en su centro de origen. Las especies más dañinas son probablemente las ratas y las ardillas, notificándose pérdidas de cosecha de entre un 1% y un 20% por esta causa. Las pérdidas en el sudeste asiático y en algunas islas parecen especialmente elevadas, con evidencia anecdótica de grandes daños donde el cacao crece cerca de cultivos alimentarios como el arroz; la pérdida media mundial puede ser del 5-10%.

Durante muchos años, existieron dos grupos básicos de rodenticidas: los agentes agudos y los crónicos, todos ellos necesariamente muy tóxicos para los mamíferos. Los tóxicos agudos más antiguos, como los fosfuros de cinc y aluminio, podían perder su eficacia debido al “recelo ante el cebo”: las ratas aprendían a asociar el cebo con el veneno. El fluoroacetato sódico (‘1080’) es otro veneno agudo inorgánico: se consideraba eficaz para operaciones de control en zonas amplias (incluidas las aplicaciones aéreas), pero se ha vuelto inaceptable por “presiones medioambientales, sociales y de bienestar animal”.

Los anticoagulantes matan al impedir la coagulación de la sangre, pero la primera generación de agentes (por ejemplo, la warfarina) podía ser objeto de “recelo ante el cebo”. Se complementaron con una serie de rodenticidas anticoagulantes de “segunda generación” (SGAR): el vertebrado objetivo sólo tiene que probarlos una vez, y tienen una acción retardada. Los anticoagulantes (por ejemplo, bromadiolona, difenacoum y warfarina) ya no están permitidos en la UE y todos están sujetos al LMR por defecto de 0,01 mg/kg. Formulados junto con el tóxico y un cebo alimenticio (a menudo grano), con un colorante de advertencia dentro de una matriz cerosa e impermeable, las formulaciones de bloques de cebo (BB) podían atarse por separado a los árboles de cacao, pero ahora sólo son para uso en interiores en la UE, debido a su impacto sobre rapaces como los búhos (véase más abajo).

Daños causados por ardillas (arriba) y ratas. Formulación de cebo en bloque atado a un cacaotero
Daños causados por ardillas (arriba) y ratas.
Formulación de cebo en bloque atado a un cacaotero

El éxito de las operaciones de control de roedores a menudo depende de la escala del tratamiento y del momento en que se realiza: suele ser mejor aplicarlo en zonas más extensas (por ejemplo, pueblos enteros) cuando las fuentes alternativas de alimento son más escasas (por ejemplo, al principio de la época de crecimiento de los cultivos). Las operaciones a muy pequeña escala, como los tratamientos en casas aisladas, sólo tienen un impacto a corto plazo, representando así un falso ahorro; las campañas a gran escala deben ir acompañadas de educación pública sobre los peligros de los cebos, y se debe contar con suministros del antídoto del anticoagulante (vitamina K1).

La combinación de la resistencia a los rodenticidas y la preocupación por su toxicidad ha impulsado en la última década la investigación de métodos alternativos. Una revisión de estos [2] se centró en ciertos extractos de plantas, y en el colecalciferol (calciferol o vitamina D3), que puede ser eficaz por sí solo o utilizado en combinación con SGAR como el coumatetralil.

Los métodos biológicos de control de roedores han incluido los servicios de la lechuza común, que se ha establecido con éxito en un agroecosistema de cacao y coco en Malasia [3]. Los rodenticidas deben utilizarse con cuidado: varios estudios realizados en el Reino Unido sobre su impacto mostraron una mayor presencia en las aves, tras un uso generalizado hacia finales del siglo XX, pero sólo se consideró que el 7% de las lechuzas contaminadas (que formaban el 2% de todas las lechuzas examinadas) habían muerto por envenenamiento con rodenticidas [4]. Un método de control microbiano utiliza un producto basado en el protozoo Sarcocystis singaporensis [5].