5.4 Descomposición de plaguicidas

Tras su aplicación, los plaguicidas se descomponen mediante procesos medioambientales tanto químicos como físicos, que implican la luz solar, el suelo y el agua (lo que se denomina degradación abiótica), o se metabolizan en organismos vivos (animales y plantas objetivo y no objetivo, bacterias del suelo, etc.). La descomposición de un plaguicida (y de muchas otras sustancias) en el medio ambiente sigue una curva de decaimiento. Ésta depende de la semivida del producto químico, que es el tiempo (normalmente expresado en días) necesario para que la mitad del plaguicida aplicado se convierta en productos de degradación (que a su vez pueden ser biológicamente activos y tener semividas considerables).

La velocidad de descomposición depende de muchos factores, entre los que destaca la estabilidad química del plaguicida en cuestión, pero otros factores como la temperatura y el pH son sumamente importantes, por lo que la semivida puede expresarse en forma de intervalo (por ejemplo, de 3 a 10 días). El modo más importante de degradación de los plaguicidas quizás sea la oxidación, sobre todo por oxígeno activado (por ejemplo, ozono y radicales hidroxilo generados por la luz solar, peróxido de hidrógeno generado en las plantas, etc.) en lugar del O2 de la atmósfera.

Dejar transcurrir un tiempo suficiente entre la aplicación y la cosecha permite que cualquier residuo se degrade hasta niveles aceptables (es decir, el LMR) y el Intervalo Precosecha (IPC) tiene un factor de seguridad incorporado. La reducción de la dosis disminuye a su vez el tiempo necesario para que se alcancen niveles aceptables, pero el control de plagas puede verse afectado. Los residuos excesivos se producen con intervalos de cosecha cortos, sobredosificación o, lo que es peor, ambas cosas.

Descomposición de un plaguicida tras su aplicación (véase el texto anterior). Las curvas ilustradas se han modelizado sobre la base de una “semivida por defecto empleada en la industria” de 10 días (respaldada por datos limitados); todos los ejes son lineales.
Descomposición de un plaguicida tras su aplicación (véase el texto anterior). Las curvas ilustradas se han modelizado sobre la base de una “semivida por defecto empleada en la industria” de 10 días (respaldada por datos limitados); todos los ejes son lineales.


5.4.1 Implicaciones para la aplicación y el impacto medioambiental

Las técnicas de aplicación mejoradas (en lugar de sólo aceptables) representan una forma especialmente prometedora de mitigar los residuos y reducir el impacto ambiental, pero lamentablemente la investigación en este campo ha sido muy limitada. La transferencia selectiva de dosis [1] puede aumentar la mortalidad de las plagas para un nivel determinado de aplicación al cultivo, manteniendo al mismo tiempo un control equivalente de las plagas [2].
 

Breakdown curves
Curvas de descomposición yuxtapuestas a curvas de respuesta a la dosis rotadas para métodos de aplicación indicativos estándar y mejorados contra una plaga objetivo. Las dosis habituales recomendadas permiten métodos de aplicación subóptimos. Si se puede mejorar la pulverización, los beneficios pueden incluir la
reducción de la carga medioambiental de residuos de plaguicidas y un ahorro para el agricultor.

[1] Bateman R (2003) Rational pesticide use: Spatially and temporally targeted application of specific products. In Optimising Pesticide Use. Ed. Wilson, M F (2003) Pub. Wiley.  https://doi.org/10.1002/0470871792.ch8 

[2] Hamilton D, Crossly S (Eds. 2004) Pesticide residues in Food and drinking water: Human exposure and risks. Wiley & Sons Ltd, Chichester, England, 363 pp. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/book/10.1002/0470091614