8.4 Aplicación y calendario de fumigación con insecticidas en el almacenamiento
Los insecticidas, incluidos los tratamientos con fumigantes, son métodos químicos para controlar los insectos en los almacenes. Los métodos de aplicación más comunes han incluido:
Mezcla de polvos insecticidas con el producto antes de cargarlo en el saco. La mezcla se realizaba de diversas formas, como la mezcla con pala sobre una lona o, en el caso de las operaciones a gran escala, la mezcla en formulaciones de polvo en tambores giratorios o en cintas transportadoras. Sin embargo, estas técnicas pueden entrañar riesgos potenciales para la salud y ya no se recomiendan (salvo para los tratamientos de semillas, en los que pueden ser muy eficaces).
Aplicación de Insecticidas líquidos en aerosol o bien en polvo a las capas sucesivas de sacos, a medida que se construye la pila. Se consideraba que fumigar capas sucesivas de sacos con insecticidas tenía menos probabilidades de acumular residuos, pero no siempre es eficaz y ya no se recomienda.
Encerrar un producto fumigante con los sacos bajo una lámina a prueba de gas. Éste suele ser el método más eficaz de control de insectos y, si se utiliza correctamente, es seguro y el que menos problemas de residuos puede ocasionar. La fosfina (fostoxina) es un gas tóxico que se genera a partir de sobres que contienen fosfuros metálicos. Se libera lentamente entre los sacos, bajo una lámina a prueba de gas, que se sujeta con tubos de arena o pesos similares. En el caso de la fosfina, se suele dejar la pila cubierta entre 5 y 16 días, y luego se abre para permitir la salida del gas. El tiempo depende de la temperatura y de la mercancía, pero nunca es inferior a 96 horas (mientras que el bromuro de metilo era popular porque era eficaz en menos de 3 días). La Declaración de Buenas Prácticas de la Federación de Comercio de Cacao ofrece más detalles sobre los procedimientos.
Nebulización en espacios cerrados como contenedores. La aplicación de insecticidas (por ejemplo, piretroides sinergizados) mediante nebulizadores térmicos pretende matar insectos voladores, como las polillas de los almacenes, que podrían escapar o eclosionar en el interior de los contenedores.
Un procedimiento que a veces se olvida es el tratamiento de los palets de madera en los que se almacenan los sacos de cacao, sobre todo para el control de las termitas. Los insecticidas contra las termitas suelen ser, por necesidad, persistentes y tóxicos, e incluyen productos químicos como el clorpirifós y el fipronil, junto con otros organoclorados ya obsoletos. Ahora se cree que en algunos casos la presencia de residuos elevados en los productos se debe al tratamiento indiscriminado de los palets; habrá que tener más cuidado en el futuro.