7.2.1 Práctica y futuro del manejo integrado de plagas (MIP) en el cacao

Con el impulso general para reducir o limitar el uso de los plaguicidas más peligrosos en la agricultura (p.ej. el Pacto Verde de la UE, analizado en el Capítulo 1), se está haciendo más hincapié en el manejo integrado de plagas (MIP). La UE y la FAO definen el MIP como ‘la cuidadosa consideración de todas las técnicas disponibles para combatir las plagas y la posterior integración de medidas adecuadas que ponen freno al desarrollo de poblaciones de plagas y mantienen el uso de plaguicidas y otras intervenciones en niveles económicamente justificados y que disminuyen o reducen al mínimo los riesgos para la salud humana y el medio ambiente. El ‘manejo integrado de plagas’ hace hincapié en el crecimiento de un cultivo sano con el menor trastorno posible de los ecosistemas agrícolas y fomenta el uso de mecanismos naturales para el control de plagas.’ Los principios del MIP, en su forma más sencilla, se basan en la prevención, la vigilancia y la selección de las intervenciones menos dañinas.

Desde que se anunciaron el Pacto Verde y la Iniciativa “De la granja a la mesa”, se ha despertado un gran interés por la aplicación de bioplaguicidas. Los bioplaguicidas incluyen toda una gama de sustancias, que van desde organismos vivos (bacterias, hongos, virus, nematodos) a sustancias naturales (minerales, extractos de plantas, ácidos grasos), semioquímicos (es decir, feromonas) y nuevas tecnologías como el ARNi. Desgraciadamente para los cacaocultores, ahora mismo hay pocos bioplaguicidas registrados para el manejo de plagas y enfermedades del cacao (véase el Apéndice 3). De los productos actualmente registrados para su uso en el cacao, poco se sabe sobre su disponibilidad local y su coste/eficacia en comparación con los plaguicidas químicos. En la actualidad, por lo tanto, a algunos les puede parecer un poco precipitado reducir el número de IA “probados y comprobados” disponibles para el manejo de plagas del cacao. Pero hay algo de luz al final del túnel: como parte del Pacto Verde, la UE se ha comprometido a facilitar el empleo de bioplaguicidas. En muchos países, actualmente, los bioplaguicidas deben pasar por el mismo proceso de registro que los plaguicidas químicos, por lo que una revisión podría permitir un acceso más rápido al mercado para los productos bioplaguicidas comerciales.

La disponibilidad de una gama más diversa de bioplaguicidas no será por sí sola una solución mágica; hay otros aspectos del MIP que deben abordarse y mejorarse para que sea un enfoque exitoso. La vigilancia constituye un elemento fundamental del manejo integrado de plagas, que requiere la identificación previa de la plaga objetivo para poder tomar las medidas correctoras adecuadas. El término “nivel de umbral económico” (NUE), ampliamente utilizado, es esencialmente un concepto teórico, por lo que muchos profesionales prefieren el modelo de “umbrales de acción”: las medidas de manejo, según este modelo, deben tomarse con el fin de evitar que la incidencia de plagas alcance niveles económicamente dañinos. En la actualidad no parece que existan umbrales de actuación ampliamente acordados para muchas plagas del cacao, por lo que el manejo se sigue basando en recomendaciones generales; además, un informe reciente de Ghana [1] pone de manifiesto que la mayoría de los cacaocultores aún no son capaces de reconocer las principales plagas y enfermedades del cacao en sus explotaciones. En cualquier caso, las técnicas de vigilancia y los umbrales de actuación pueden ser específicos de cada país o más bien locales, y siguen siendo objeto de un debate científico aún sin resolver.

Three of the most important African cocoa pest problems
Las tres plagas más importantes del cacao en África son Míridos (daños) Podredumbre negra CSSVD

A modo de advertencia – y por mucho que ambos autores apoyemos el enfoque del “empleo mínimo de plaguicidas” para el manejo de las plagas y enfermedades del cacao – hay que reconocer que los plaguicidas siguen siendo un componente clave de la “caja de herramientas” para el MIP, y no deben descartarse de forma prematura, sobre todo cuando no se han identificado aún sustitutos eficaces. Ante los principales problemas de campo en África Occidental (arriba), la mayoría de los practicantes del MIP estarían de acuerdo en que las medidas de control cultural, y sobre todo el saneamiento de los cultivos (p. ej. la eliminación de mazorcas y chupones enfermos) constituyen la base principal para el control de plagas; en el caso de la CSSVD, la replantación tras la eliminación completa de los árboles viejos puede ser la solución más realista a largo plazo. Sin embargo, a quienes abogan por nunca utilizar plaguicidas (incluso los compuestos de cobre), les invitaríamos a que experimenten en primera persona el dilema de los pequeños agricultores al enfrentarse, por ejemplo, con la presencia extendida de la podredumbre negra.

[1] Amon-Armah F, Baah F, Owusu-Ansah F, Adu-Acheampong R, Awudzi GK (2020): Farmers’ knowledge of major insect pests and their occurrence in cocoa plantations in Ghana, International Journal of Pest Management, DOI:10.1080/0967 0874.2020.1842551