Barrenillo de la mazorca del cacao
El barrenillo de la mazorca del cacao (BMC) o Cocoa Pod Borer (CPB) Conopomorpha cramerella (Snellen) se considera una de las plagas más graves del cacao en el sudeste asiático y el Pacífico, ya que no sólo causa pérdidas de cosechas, sino que también reduce enormemente la calidad del cacao. La propagación de esta especie aparentemente invasora supuso un importante revés para la producción cacaotera de Malasia [1]. Aunque se ha argumentado que su condición de plaga se debe a más de un nuevo encuentro con el cacao por parte de este insecto, que es endémico en el rambután y otras especies, investigaciones recientes del USDA confirman la elevada uniformidad genética del BMC en el sudeste asiático.
Los insecticidas químicos se adoptaron ampliamente como métodos de control de la BMC en las plantaciones durante la década de los 90; cuando la mayor parte de la producción del sudeste asiático se trasladó a Sulawesi, los pequeños cacaocultores siguieron empleando los mismos insecticidas. Durante la “crisis del BMC” en Malasia, en los años 80, se llevaron a cabo numerosos trabajos, pero posteriormente la investigación y el desarrollo de plaguicidas se interrumpieron casi por completo durante más de una década. Desde entonces, los fabricantes de productos agroquímicos han introducido varias moléculas nuevas, pertenecientes a modos de acción (MdA) novedosos contra los lepidópteros, pero el cacao no figura entre sus cultivos prioritarios para el desarrollo. Antes, las infestaciones de BMC se fumigaban con gamma-HCH (BHC) y posteriormente con endosulfán. Como en el caso de los míridos del cacao, la eficacia de estos compuestos se debía en parte a la acción fumigante, que compensaba las insuficiencias de la aplicación.
- Técnicas actuales de aplicación de insecticidas: (i) basadas en la época de fructificación, de modo que se evite la aplicación durante la época de máxima cosecha; (ii) seguimiento, de modo que la aplicación dependa del umbral de daños debido al BMC; (iii) aplicación durante todo el año con periodicidad quincenal (24 aplicaciones al año), que parece ser una estrategia popular, pero que aumenta el riesgo si no se tiene en cuenta el manejo de la resistencia [2].
- Los compuestos registrados actualmente en Indonesia (con mucho el mayor usuario de insecticidas contra el BMC) incluyen: piretroides (alfa cipermetrina, beta ciflutrina, deltametrina, lambda cialotrina, etc.), clorpirifós y, últimamente, fipronil. Muchos cacaocultores de Sulawesi, donde se cultiva la mayor parte del cacao, suelen aplicar insecticidas entre 3 y 5 veces al año [3].
- El objetivo biológico se ha definido ampliamente [4] y la pulverización selectiva de las mazorcas y la parte inferior de las ramas casi horizontales es un método de aplicación preferido por los pequeños cacaocultores.
- Lo ideal sería que el manejo de este insecto se centrara en el saneamiento de los cultivos y la recolección periódica y completa de las mazorcas (Rampasan), pero el nivel de mano de obra y supervisión necesario impide su aplicación con éxito en muchas zonas.
- Otras técnicas eficaces implican el uso de fundas de plástico para proteger las mazorcas. Una vez más, esto requiere mucho trabajo y, a menos que el plástico sea biodegradable o existan sistemas de reciclaje, pueden producirse graves problemas de acumulación de basura.
- Se han explorado varios enfoques biológicos para manejar los depredadores del BMC – atrayentes (feromonas), parasitoides y diversos hongos entomopatógenos – pero todos se encuentran en fase experimental, aunque muchos productores fomentan diversas especies de hormigas depredadoras en las explotaciones, que se alimentan de las pupas del BMC y entorpecen el comportamiento habitual de las polillas adultas.